Relator de la ONU constata proliferación de territorios altamente contaminados por tóxicos e insta a coordinar acciones para atender situación que afecta principalmente a comunidades en México.
Así lo alertó Marcos Orellana, relator especial de la ONU sobre sustancias tóxicas para referirse a la existencia de “zonas de sacrificio” en distintas zonas del país que proliferan sin acciones del Estado para proteger a las poblaciones afectadas.
En su visita a México, el experto de la ONU recorrió siete estados e identificó una “distancia preocupante” entre el prestigio que goza el país en materia ambiental y los desafíos que sostiene internamente.
En esa línea, hizo un llamado a México para que apruebe leyes generales de sustancias químicas y plaguicidas altamente peligrosos. Además, instó al país a coordinar acciones efectivas entre autoridades de salud y medio ambiente.
«Vivir en una zona de sacrificio es perder el derecho a morir de viejo […]. El respeto al derecho humano a un medio ambiente libre de tóxicos es piedra angular de un futuro de paz y prosperidad», resaltó Orellana.
De acuerdo al Inventario Nacional de Sitios Contaminados, existen 1142 lugares registrados en todo el país, pero la cifra real sería mucho mayor.
El experto puso el foco en la grave contaminación de los ríos Atoyac, Lerma, Tula y Sonora. Como se recuerda, el río Sonora aún está afectado por el derrame de 2014 de la minera Buenavista del Cobre.
Refiriéndose al río Sonora, señaló que la exposición continua a metales pesados y la falta de transparencia configuran «un escenario que perpetúa la vulneración de los derechos».
«La falta de reparación integral a las comunidades agrava la situación», advirtió.
El relator Orellana también alertó del descontrolado crecimiento de más de 500 granjas porcícolas en Yucatán, instaladas sin consultar a comunidades mayas y sin autorizaciones ambientales, que contaminan mantos acuíferos del Anillo de Cenotes.
De la misma manera, resaltó la «grave crisis de salud pública» generada en Querétaro por la minería artesanal de mercurio, que ha disparado los niveles del metal hasta 500 veces por encima de los valores de referencia.
Además, constató que en Hidalgo, el corredor industrial Tula-Tepeji expone a sus habitantes a una mezcla de tóxicos de cementeras, acereras y termoeléctricas.
El relator criticó que México haya aumentado las importaciones de desechos para ser quemados como «combustible barato» bajo el eufemismo de «coprocesamiento».
«El combustible barato resulta caro para la salud de la gente», denunció Orellana, y recordó que quemar residuos «es el punto final de una economía lineal, contrapuesta a una economía circular».
Igualmente, Orellana recordó que México carece de una ley general que regule los plaguicidas altamente peligrosos, a pesar de haber prohibido, recientemente, el glifosato y otras 35 sustancias.
En la Península de Yucatán, el uso de estos productos ha provocado la muerte masiva de abejas y la contaminación del agua de pozos tradicionales, que ya no es apta para consumo humano.
«Incluso el agua embotellada contiene glifosato y otros plaguicidas», alertó el relator de la ONU tras concluir su visita al país.
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