Por Marco Carballido
Este día en Brasil se conmemora “El Día de la Conciencia Negra”, una fecha que da cuenta de la larga historia de discriminación y racismo que sufre la población negra y de mulatos en este país, así como las luchas y resistencias libradas por la dignidad y la inclusión en los diversos territorios en que habitan.

El evento tiene lugar cada año, luego de que un grupo de miltantes, inspirados por la historia de Zumi de Palmares, un líder negro rebelde de la época colonial que se negó a presentar su sumisión al rey de Portugal, decidieran celebrar un 20 de noviembre de 1971 el ejemplo de Zumi como un acto de libertad.

Desde la segunda mitad del siglo XVI y hasta bien entrado el siglo XIX, Brasil importó seis millones de personas desde África, las cuales fueron destinadas a la esclavitud en las plantaciones de caña y café, minas y trabajo domestico, aportando con dolor, sangre y trabajo forzado cuantiosas ganancias a la economía colonial brasileña.

Los esclavos que lograban fugarse, encontraron en las florestas de Palmares, al sur de Pernambuco, el lugar ideal para formar sus quilombos, sobreviviendo a través de una agricultura de subsistencia  y del saqueo a los vecinos portugueses circundantes: Cabe decir, que la palabra quilombo proviene de Angola y significa “campamento militar”; era utilizada para designar este tipo de formaciones sociales de esclavos fugitivos.

Por supuesto que el “Quilombo de Palmares” no fue el único, pero si el mas simbólico en la lucha contra la esclavitud que en Brasil duró hasta 1888, sin que su abolición significara el fin del racismo y la inclusión real de las comunidades afros en la economía y la política.

En una encuesta de la empresa Datafolha, publicada hoy en diversos periódicos nacionales, se reveló que un 45% de las personas encuestadas considera que la discriminación racial va en aumento. Esto, en un país, cuyo último censo de 2022 mostró que la población negra y mestiza alcanza la cifra de 92.1 millones de habitantes, es decir, el 45.3% de la población total, colocándose encima del 43.5% de las personas que se adscribieron como blancas.

Bernardo Subercaseaux, profesor de la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad de Chile, escribió: «se puede afirmar que la cultura afrobahiana del noreste se ha proyectado a todo el Brasil: son los componentes étnicos y demográficos de la cultura afrobahiana los que nutren desde la samba, el bossa nova, las macumbas y los sincretismos religiosos hasta Jorge Amado y el carnaval. Brasil es nítidamente un país donde los particularismos culturales (originados en la cultura negra de base esclavista) se proyectan con enorme fuerza en todos los estratos de la sociedad y cimientan, más allá de la práctica política o social, el imaginario cultural y la identidad nacional del país»

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