Comunidades Indígenas de diferentes territorios de El Salvador conmemoraron los 500 años de resistencia y lucha de los pueblos ancestrales en el departamento de Sonsonate.
El sabado 8 de junio el El Movimiento Indígena para la Articulación de las Luchas de los Pueblos Ancestrales de El Salvador – MILPA participó en la Caravana que se denomino «El fin de la larga oscurana», en el marco de los 500 años del primer enfrentamiento entre tropas españolas y pueblos originarios en el territorio que hoy se llama El Salvador.
Angel Flores, coordinador de Milpa indicó que: También hicimos un llamado a las diferentes organizaciones y comunidades indígenas para poder enfrentar las diferentes amenazas que estamos sufriendo por los distintos proyectos que esta promoviendo el gobierno de El Salvador para favorecer a grupos empresariales del ambito del turismo, inmobiliario y agroindustrial que estan generando despojo de bienes comunes en nuestros territorios. Hacemos un llamado a que nos unamos para enfrentar esta realidad que va encaminada a profundizar el colonialismo, solo con la unidad podremos defender nuestra dignidad y derechos colectivos como pueblos originarios».
Historia de la larga noche oscura
Junio representa una fecha trascendental para las poblaciones originarias de este continente, y particularmente para los pueblos que habitaron y habitan los actuales territorios de El Salvador. Es el cierre de un ciclo, una larga noche oscura de la cual aún siguen luchan por salir.
En este junio de 2024, se cumplen los 500 años del inicio de la invasión española a estos territorios. Aunque la mal llamada “conquista” del ahora continente Americano (en el pasado conocido como: Abya Yala), por parte de Europa comenzó desde octubre 1492 con la llegada de Cristóbal Colón, uno de las figuras más visibles en lo que algunos han dado por llamar, “el encuentro de dos mundos”. Para las poblaciones originarias estas fechas no son más que un recuerdo doloroso, por el sufrimiento de los ancestros que estaban frente a la “noche oscura” que estaba por iniciar.
Es sabido también que no fue solo España quien incursionó por aquellos tiempos o mucho antes a estas tierras, pues estudios han demostrado la llegada a la zona norte del continente de otras poblaciones provenientes del Asia y otras partes de lo que hoy sería Europa.
El Salvador una conquista prolongada
Ya hablando de El Salvador se sabe que el almirante Andrés Niño, llegó a tierras ahora salvadoreñas, en 1522. Entre otros, Santiago I. Barberena, historiador salvadoreño, si bien no define año, pero sí en uno de sus relatos y compilación de información en el libro: “Historia de El Salvador I”, hace referencia a la llegada de éste, al Golfo de Fonseca.
El arqueólogo norteamericano Paul Amaroli, ha refrescado estos datos recientemente advirtiendo que “se están publicando (en redes sociales) muchas afirmaciones de que la invasión española del territorio salvadoreño se inició el 6 de junio de 1524, liderada por el cruel conquistador Pedro de Alvarado, con pocos cientos de españoles y miles de auxiliares indígenas, incluyendo tlamemes y guerreros procedentes de Texcoco, Tenochtitlán, Tlaxcala, Huejotzingo, Oaxaca y otras partes de Mesoamerica”.
Además entre sus aportaciones Amaroli, confirma que la primera llegada de los españoles a tierras salvadoreñas, que fue en 1522, por parte de Niño y su expedición. El Almirante luego de descubrir el golfo de Fonseca prosiguió su ruta hasta Tehuantepeque, en México, según Barberena, en su libro publicado en 1914.
8 y 13 de junio se dieron las grandes batallas
Por su parte, representantes de poblaciones originarias han afirmado que en junio se dan dos fechas concretas en torno a la invasión, la primera, el día 8, que se recuerda cuando tuvo lugar la cruenta batalla de Acajutla, donde Pedro de Alvarado, uno de los principales lugartenientes de Hernán Cortés (conquistador de México) lidera la expedición de conquista. Alvarado emprendió la conquista de más territorios para el imperio español, consiguiendo apoyo, “una especie de alianzas” recuerda el historiador Herbert Erquicia.
Y es que en su trayectoria Alvarado logró acuerdos importantes con poblaciones guerreras del ahora estado guatemalteco, y otras de México para consolidar un ejército nativo que junto con los españoles, que no eran muchos pero sí muy bien equipados, llegaron hasta el señorío de Cuscatán, donde enfrentaron una férrea resistencia de pueblos ancestrales.
Hay que recordar que en esta batalla de Acajutla, Pedro de Alvarado sufrió una lesión en su pierna, producto de una fecha lanzada por un indígena, que las poblaciones originarias atribuyen la hazaña, a Atonal. El mismo invasor confiesa en su segunda “carta de relación”, la situación difícil, y complicaciones que vivió por el incidente, obligándolo a retornar a Guatemala, luego de dirigir otras acciones invasoras.
El Tata Nicolás Sánchez, proveniente de la comunidad de Nahuizalco, en el occidental departamento de Sonsonate, ha dicho que según información del sitio de Tacuscalco, ubicado en esta zona del territorio y donde también se tuvo una violenta llegada de los invasores españoles, guarda mucha historia de más de tres mil año, “se sabe la presencia de nuestro pueblo es antigua, y no se ha valorado”, comentó.
“Pero mucha de nuestra historia ha sido borrada, solo está la versión del invasor, nosotros tenemos información que es necesario que se conozca, pero mucha fue borrada”, compartió recientemente en un encuentro con pueblos originarias.
Además lamenta la destrucción del sitio ancestral Tacuscalco, donde el mismo estado salvadoreño avaló la construcción de una urbanización que prácticamente acabó con los vestigios. Se sabe que este poblado data del período posclásico (900-1524 de c).
Una segunda fecha que recuerdan los pueblos ancestrales, es el 13 de junio, cuando se da segunda gran batalla de los invasores con pobladores locales, esto tuvo lugar en Tacuscalco. Luego que Alvarado siguió su travesía por los pueblos de: Taxisco, Nacendelán, Pazaco, Mopicalco, Acatepeque, Acaxual (Acajutla), Tacuscalco, según sus relatos.
De esta población partió a otras que menciona como: Miaguaclán, Atehuan hasta llegar al señorío de Cuscatán, donde se libró la otra gran batalla.
“…Y aquí se hizo muy grande matanza y castigo”, relata Alvarado en su segunda carta de relación.
Un relato sangriento
“…envíe mis mensajeros a los señores de allí (Cuscatán) a decirles que no fuesen malos, y que mirasen que habían dado la obediencia a su majestad…”, asegurando según Alvarado “no hacer guerra”.
Pero más adelante, en el relato que dejó reafirma que ante la negativa del pueblo Cuscatán de no atender sus llamados: “…se procedió a la represión, la guerra se dio”, precisando además que los capturados, entre ellos, uno de los señores del pueblo, fueron castigados con pena de muerte.
“De esta tierra hago saber que es templada y sana, y muy poblada de pueblos muy recíos…” comenta el invasor en repetidas ocasiones, dejando en claro su admiración por la extensión inmensa de territorios y otros atractivos por los cuales es justo continuar su conquista, según se lee en la “I carta de relación”.
“…partí a otro pueblo llamado Acaxual (Acajutla), donde bate la mar del sur…vi su gente…con sus plumajes y armas ofensivas y defensiva, en medio del llano, que me estaban esperando…fue tan grande el destrozo que en ellos hicimos, que en poco tiempo no había ninguno de todos los que salieron vivos…en este reencuentro me hirieron muchos españoles y a mí con ellos, que me dieron un flechazo que me pasaron por la pierna, y entró la flecha por la silla, de la cual herida quedé lisiado, que me quedó una pierna más corta que la otra” es el relato de Alvarado de la batalla en este lugar.
Que dicen los pueblos hoy en día
Las poblaciones originarias hoy en día mantienen este espíritu de lucha y resistencia. No obstante, en los últimos 90 años, en el caso salvadoreño, han enfrentado los ataques sistemáticos de un estado que les reprime y margina. Desde la matanza de 1932, cuando miles de indígenas fueron asesinados bajo el régimen del General Maximiliano Hernández Mártinez, las poblaciones originarias en El Salvador no han logrado unificarse.
Una bandera de lucha permanente en los últimos años, pero que no concreta aún, es la UNIDAD, la cual consideran que es la única oportunidad por ahora, para salir triunfantes y pasar la noche oscura de la invasión.
“Nuestros antepasados nos enseñaron a trabajar en colectivo y cómo combatir al invasor. Trabajemos unidos como la mazorca, el maíz, vamos a demostrarle al mundo cómo estamos organizados”, externó el tata Santos Zetino, en el encuentro de pueblos originarios en mayo de este año, y donde definieron una actividad en conjunto para este 8 de junio.
Y es que la unidad, no se concreta, de acuerdo a los representantes de los distintos pueblos del territorio, porque hay un interés en mantenerlos divididos, además la utilización política de las comunidades indígenas, así como el folclorizar sus tradiciones, son elementos que no permiten trabajar en conjunto.
A la fecha, se han creado diversos esfuerzos que representan a sectores, pero no logran unir criterios. Está el Consejo Ancestral de los Comunes de los Territorios Indígenas (CACTI), que nació en agosto de 2022; la Federación de Pueblos Originarios del Sur (FEPO-Sur), que nació en enero de 2023; además está la Alcaldía del Común, en Izalco, una instancia que data de tiempos de la colonia, entre otros que esfuerzos muy importantes pero que no lograr unir esfuerzos encaminados a trabajar por el sector indígena. Así mismo hay otras organizaciones y consejos ya establecidos, pero cada quien trabaja en sus territorios o con sus metas.
Por ejemplo, recientemente se está conformando un nuevo colectivo que en primera instancia ha acercado a presentantes de estos y otros esfuerzos colectivos, este 8 de junio se sabrá si está consolidado esta nueva alianza encaminada a garantizar el respeto de los pueblos y dignificación de sus derechos.
En la agenda de los pueblos originarios está la urgente ratificación por parte del Estado salvadoreño del Convenio 169 de la OIT, el cual a la fecha ha sido ignorado por los gobiernos de turno. La FEPO-Sur ha mantenido el tema en agenda y exigencia, pero poco ha logrado avanzar.
Mientras que las demandas por una mejor calidad de vida, mejores servicios de salud, y acceso a la educación, son demandas en conjunto que no son atendidas en su totalidad.
Actividades para este 8 de junio
Como parte de toda esta lucha, este sábado 8 de julio se desarrollaran jornadas encaminadas a reivindicar los derechos de los pueblos originarios, y alzar su voz de resistencia a 500 años de la invasión.
Por ello, varias organizaciones comunales, ambientalistas, de pueblos originarios y sociales, así como académicos y profesionales, artistas y más desarrollarán la “caravana conmemorativa”, la cual será a partir de 9 de la mañana con una concentración y conferencia de prensa, en el redondel de “Pedro de Alvarado”, ubicado en el departamento de Sonsonate; luego se saldrá hasta la localidad de Tacuscalco, en un recorrido conmemorativo y condenando la destrucción del sitio ancestral, hasta cerrar en horas del mediodía en la bocana de Acajutla, donde se llevará a cabo una ceremonia ancestral presidida por tatas y nanas invitados.
Los organizadores aseguran que estarán presentes de comunidades del oriente, centro y occidente del territorio, y pobladores de pueblos ancestrales Lencas, Nahuas, Chortis, Ulúas, entre otros. Incluso se habló de una representación de sacerdotes Mayas, de Guatemala que vendrían a acompañar el esfuerzo.
Por su parte, la Asociación de Consejos de Pueblos Originarios de Cuzcatán (ACOPOC), este sábado 8 de junio, realizará la jornada: “500 años de Resistencia”, con una ofrenda ceremonial ancestral, en el cantón Ajuluco, distrito de Tenancingo, departamento de Cuscatlán.
Con estas actividades los pueblos originarios de El Salvador conmemoran la fecha dolorosa, y reafirman que su lucha no ha concluido, que siguen peleando por sus derechos, exigiendo al Estado sus garantías constitucionales como todo salvadoreño, pidiendo no se destruya más el medio ambiente y no ser despojados de sus tierras, ante todo batallando por romper la diferencia entre ellos, para consolidar la unidad de los pueblos ancestrales.
Fuente: https://puntosdeencuentros.wordpress.com/ Iván Escobar




![Fuentes: Climática [Imagen: Desprendimiento de hielo del glaciar Russel, Kangerlussuaq, Groenlandia, julio de 2022 Foto: Sepp Kipfstuhl, Alfred Wegener Institute]](https://abyayalasoberana.org/wp-content/uploads/2026/02/19-comprimido.jpg)



