El domingo 22 de marzo de 2026 por la noche, a dos días de un nuevo aniversario del Golpe de Estado en Argentina de 1976, vecinas y vecinos del barrio porteño de Villa Crespo denunciaron un episodio de hostigamiento policial que, según relataron, remite a “las épocas más oscuras del país”.

El hecho ocurrió en las inmediaciones del Monumento a Osvaldo Pugliese, donde un grupo de vecinas colocaba un cartel en el marco de la consigna impulsada por Abuelas de Plaza de Mayo, denominada “Florecerán pañuelos”. La intervención incluía imágenes alusivas a la ronda de las Madres de Plaza de Mayo y referencias a la conmemoración del 24 de marzo.

Según el testimonio de una de las vecinas, la situación se inició cuando un efectivo policial se acercó de manera “hostil”, exigiendo explicaciones sobre la actividad:
“Vino la policía, nos pidió el DNI por colgar un cartel. No estábamos pintando ni pegando”, afirmó. De acuerdo con su relato, el agente elevó el tono de voz y utilizó expresiones agraviantes: “¡Qué están haciendo! (…) estos zurdos de mierda se piensan que pueden hacer lo que quieren en la calle”.

Tras ese primer intercambio, las vecinas decidieron retirarse del lugar. Sin embargo, aseguran que fueron seguidas por dos patrulleros. Ellas cuando se van caminan tres cuadras y ahí las intercepta la policía, y las hacen volver al monumento.

Las personas involucradas señalaron que se negaron a exhibir el DNI físico, aunque facilitaron sus datos de manera verbal. Durante el procedimiento, indicaron que la policía intentó encuadrar la situación como un posible hecho de “vandalización” o “contravención”. No obstante, según el propio testimonio, al ser consultados sobre la existencia de daños en el monumento, los efectivos reconocieron que no había vandalización.

Posteriormente, las vecinas fueron acompañadas nuevamente hasta el monumento, donde el cartel ya no se encontraba colocado. En ese contexto, mencionaron que un hombre en situación de calle lo había retirado previamente. A pesar de ello, sostienen que continuó el intento de labrar algún tipo de infracción.

El operativo incluyó la presencia de dos patrulleros y al menos seis efectivos policiales. Según relataron, la intervención finalizó luego de que vecinos y organizaciones sociales se acercaran al lugar y tras recibir asesoramiento legal telefónico, que les recomendó no firmar ningún acta. Finalmente, la policía se retiró tras registrar los datos de las personas involucradas.

En un comunicado difundido posteriormente, vecinos del barrio repudiaron el accionar policial, al que calificaron como “desmedido”, y denunciaron una situación de persecución. Asimismo, vincularon el hecho con un contexto más amplio de cuestionamientos al accionar de las fuerzas de seguridad en manifestaciones sociales.

“El hostigamiento no debe tener como respuesta el miedo, sino redoblar la lucha por Memoria, Verdad y Justicia”, expresaron.

El episodio se produjo en la antesala de una nueva conmemoración del 24 de marzo, fecha en la que se recuerda a las víctimas del terrorismo de Estado y se realizan movilizaciones en todo el país bajo las consignas históricas de derechos humanos.

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