Por MC

Las autoridades arrestan a cerca de 30 opositores, entre ellos políticos y activistas, en medio de denuncias de fraude y tensiones por la disputa entre el presidente Paul Biya y el candidato rival Issa Tchiroma.

Yaoundé / Douala — 27 de octubre de 2025. Al menos cuatro personas mueren por disparos y una treintena de opositores son detenidos en Camerún tras una jornada de protestas en la ciudad de Douala, epicentro comercial del país, donde seguidores del opositor Issa Tchiroma Bakary exigen que se respete la voluntad popular surgida de las elecciones presidenciales del pasado 12 de octubre.

Las movilizaciones se desarrollan a menos de 24 horas del anuncio oficial de los resultados, en medio de acusaciones de fraude electoral, denuncias de represión policial y un clima de creciente tensión política. Los simpatizantes de Tchiroma aseguran que su líder ganó los comicios frente al actual presidente Paul Biya, de 92 años, quien busca un octavo mandato consecutivo tras más de cuatro décadas en el poder.

Queremos a Tchiroma, queremos a Tchiroma”, gritan los manifestantes en el barrio New Bell de Douala, donde se levantan barricadas, se queman neumáticos y se bloquean calles. Las fuerzas de seguridad responden con gases lacrimógenos y cañones de agua, mientras algunos manifestantes lanzan piedras y objetos contra los agentes. Testigos aseguran que una patrulla policial fue incendiada durante los enfrentamientos.

Las protestas se extienden a otras ciudades como Yaundé, Garoua, Maroua, Bafang, Bafoussam y Bertoua, mientras la oposición denuncia un intento de manipular los resultados. Según la campaña de Tchiroma, la violencia estalla después de que medios locales publicaran datos parciales que lo daban como ganador, pero que la Comisión Electoral Nacional habría revertido al colocar nuevamente a Biya como líder del cómputo nacional.

Tchiroma, exministro y antiguo aliado de Biya, asegura que dispone de “pruebas contundentes” de haber ganado las elecciones y llama a una movilización nacional para exigir “la verdad de las urnas”. “Tengo pruebas de que gané y no voy a aceptar ningún otro resultado”, afirma el opositor ante sus seguidores.

Mientras tanto, el ministro de Administración Territorial, Paul Atanga Nji, acusa a los manifestantes de intentar “desestabilizar el país” y califica las marchas como un “movimiento insurreccional”. El funcionario confirma la detención de unas 30 personas, entre ellas dirigentes y activistas opositores como Anicet Ekane, del partido MANIDEM, y Djeukam Tchameni, de la Unión por el Cambio.

El gobierno niega cualquier irregularidad y pide calma a la población hasta la proclamación oficial de resultados prevista para el lunes 28 de octubre. “Instamos a todos los ciudadanos a esperar los resultados oficiales y mantener la paz”, señala un portavoz del Ejecutivo.

Camerún, país rico en petróleo, gas, cacao, café, madera y minerales, atraviesa una profunda crisis política y social. Paul Biya, en el poder desde 1982, es actualmente el mandatario más longevo del mundo. Su eventual reelección extendería su gobierno hasta cerca de los cien años de edad.

Organizaciones de derechos humanos, entre ellas Amnistía Internacional, denuncian represión sistemática, detenciones arbitrarias, censura a periodistas y restricciones a la libertad de asociación en el país. En su último informe, la ONG documentó abusos cometidos tanto por las fuerzas de seguridad como por grupos armados en las regiones anglófonas del Noroeste y Sudoeste, y pidió a las autoridades camerunesas garantizar elecciones libres y el respeto a los derechos civiles.

La incertidumbre se mantiene en todo el territorio, con carreteras bloqueadas, cortes de comunicación y presencia militar reforzada. Los observadores internacionales advierten que el desenlace de esta crisis podría definir el futuro político de Camerún y reavivar las tensiones históricas en una nación marcada por la desigualdad, la violencia y la falta de alternancia en el poder.

(Con información de EFE, Europa Press y Reuters)

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