VOCES DE MUJERES REFLEXIONAN SOBRE LA II COSECHA DE BERNARDO ARÉVALO
Al llegar a esta «segunda cosecha» del gobierno de Bernardo Arévalo, las mujeres del campo popular y de los sectores históricamente excluidos perciben una siembra que, aunque libre de la plaga del autoritarismo más crudo, aún no ofrece los frutos esperados para la vida cotidiana. Si bien se valora el cese de la persecución directa y la apertura de espacios de interlocución, las lideresas territoriales señalan que la economía del hogar sigue asfixiada por el alto costo de la canasta básica y una infraestructura de cuidados inexistente. Para la mujer campesina, indígena y trabajadora, la «primavera» sigue siendo una promesa que no llega a la mesa; denuncian que las políticas públicas no han logrado desmontar las estructuras patriarcales y racistas que limitan su acceso a la tierra y a servicios de salud dignos. La reflexión colectiva es clara: la democracia no está completa si la justicia social no alcanza la piel de las mujeres que sostuvieron la resistencia en las calles, quienes hoy demandan que el gobierno pase del discurso de la transparencia a acciones radicales que sanen la precariedad histórica del campo guatemalteco.