El concepto de una «primavera de la violencia» en Guatemala surge como una amarga ironía frente a las promesas de cambio democrático, enmarcada en una crisis de seguridad que ha escalado hasta la declaratoria de un Estado de Sitio a nivel nacional.

Tras los recientes asesinatos de elementos de la Policía Nacional Civil (PNC), el país se encuentra en un punto de inflexión donde la soberanía nacional se ve cuestionada por la presencia activa del FBI y la asistencia directa de delegaciones militares estadounidenses. En esta entrevista, el profesor e investigador Mario Sosa analiza cómo este escenario de militarización y control excepcional, lejos de ser una respuesta coyuntural al crimen, podría responder a una lógica de contención social y disciplinamiento territorial. La reflexión de Sosa nos invita a cuestionar si estas medidas buscan realmente la paz pública o si son el preludio de una profundización del control autoritario sobre las comunidades en resistencia y los movimientos sociales que exigen cambios estructurales.

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