Guido De Schrijver (Bélgica)

El encuentro coincidió con mi estancia corta en Guatemala. Es así que pude participar en el encuentro, aunque lamentablemente apenas durante la mañana del primer día.

 

Lo que llama la atención cuando uno se mueve tanto por la ciudad capital como en el interior del país, son los textos bíblicos que aparecen en las paredes, en rótulos y cárteles publicitarios a la par de propaganda comercial. Guatemala es una república secular, donde existe la separación del Estado y la religión. Jesús dijo: “Dad, pues, al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.” Sin embargo, ciertos individuos, cuya vida en nada corresponde a lo que Dios quiere, muy al contrario, han logrado que se decretara un “Día de la biblia.” Cualquier entidad religiosa puede declarar para sus creyentes un día y una docena de días, relacionados con su concepción religiosa. Sin embargo, en el caso mencionado el ‘Día de la Biblia’ fue decretado en el Congreso de la República. Eso significa ni más ni menos una falacia, un ataque al estado secular de Guatemala. Andando por las calles y la Plaza Mayor se encuentran pastores que a través de los altoparlantes anuncian su interpretación de la biblia. “Arrepentiós! porque ya viene el día del juicio.” Vi pasar madres con dos, otras con tres o más hijos, el rostro reflejando cansancio, “Arrepentíos!” o desesperación por la vida dura que están sufriendo. Le pregunté de qué deben arrepentirse estas pobres madres? De ser pobres? De no tener oportunidades en la vida? Un viejito canoso me habría observado mientras que en su perecer estuve escuchando con atención lo que salió del altoparlante. Prudentemente se me acercó y me pidió un minuto de mi tiempo. Comenzó a predicar, le interrumpí y le pregunté si me podía explicar de qué se debe uno arrepentirse. Del adulterio, de la avaricia, me contestó. Y qué significa la avaricia. Que uno quiere siempre más y más y más. En ese caso no es la mayoría de la gente que por aquí anda, respondí, porque ni siquiera tiene la oportunidad de querer más y más y más. Son los ricos y los terratenientes de este país que quieren cada vez más y más y más, empobreciendo a la gente que trabaja para ellos. Por qué no van a predicar “Arrepentíos” ante el Congres de la República donde hay algunos cuantos ladrones, le contesté. Se retiró con un Dios lo bendiga.

Llama poderosamente la atención – en estos días con presidente Donald Trump en el poder de los Estados Unidos más que nunca – que las autoridades y los que mandan muchas veces son los que se hacen los santos y manejan la religión y la biblia a su antojo y para sus beneficios propios. El dictador general Efraín Ríos Montt abusó de la Biblia, legitimando las masacres horrendas que se cometieron contra comunidades mayas bajo su responsabilidad.

La iniciativa de Codeca  con este encuentro significa un esfuerzo para unir un compromiso con la comunidad y con el pueblo por un lado y la fe por el otro. En el encuentro se hizo ver que un compromiso político a favor del pueblo no es contrario a la fe, incluso la fe nutre el compromiso, la fe es un motor espiritual que nos permite seguir con la entrega política por una patria mejor, sin abusivos y sin corruptos, un país tal y como Dios se lo sueña.

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